31Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.
Mi forma de ministrar el amor de Dios a mis familiares es muy diferente de la manera conque ministro a personas particulares.Yo me baso en la escritura Hechos 16:31. Es una promesa establecida en las Sagradas Escrituras. Yo he creído y sigo creyendo en Jesús como mi Señor y mi Salvador, por consiguiente, yo soy salvo; pero además de ello la biblia me promete que toda mi casa; mi familia, mi esposa, mis hijos y sus familias; mis padres, hermanos y sus familias serán también salvos. Muchos pueden decir, pero Marco, la salvación es individual, y eso es cierto; pero día a día reclamo la promesa del Señor para que sea él quien toque los corazones de mis seres queridos que aun no lo conocen, que lo rechazan, o que al momento no están interesados en conocerle. Personalmente no deseo imponer, controlar o manipular, o tomar provecho de la influencia que pueda tener sobre ellos, porque espero que cuando ellos sean tocados por Dios, su transformación sea completamente un giro de 180 grados. Mi predica para ellos es con mi actitud, con mi actual manera de ser. Ellos me conocieron como era antes de haber conocido al Señor, y me están conociendo hoy, lógicamente son capaces de notar cambios que se han desarrollado en mi persona. Ellos lo reconocen, ellos lo saben. No necesito señalar sus equivocaciones, ni criticar su desconocimiento del amor de Dios. Para eso Mi Padre Celestial me ha llenado con su amor, con su unción, con su favor y su gracia, y me ha dado la oportunidad para que de una manera callada, y a través de demostrar aceptación sin condición a cada uno de ellos, el amor de Jesucristo sea difundido a través de mi persona y pueda tocar sus vidas. Recuerdo la historia de Rahab la prostituta, que a pesar de ser pecadora y que no pertenecía al pueblo escogido de Dios, protegió a los enviados de Josué y, sabedora de que ciertamente el dios de los Israelitas les daría la victoria, pidió protección para sí misma, para todos los que Vivian en su casa, e incluso para todo lo que ellos poseían.
12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he tenido misericordia de vosotros, así la tendréis vosotros de la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; 13 que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo cuanto les pertenece, y que libraréis nuestras vidas de la muerte.
Ella no era parte de la casa de Dios, sin embargo el Señor le concedió su salvación y protección tal como ella lo había pedido. Como no voy a estar seguro de que el Señor escuchara mi vos si soy parte de su pueblo? Como no estar seguro de su favor para mí y todos mis seres queridos? Soy parte de la familia de Dios, El Señor tiene una alianza conmigo tras haber yo aceptado a su hijo Jesús como mi Salvador.
22 Pero Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: «Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que sea suyo, como lo jurasteis».23 Los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.24 Después prendieron fuego a la ciudad, con todo lo que en ella había. Solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro. 25 Pero Josué salvó la vida a Rahab, la ramera, a la casa de su padre y a todo lo que ella tenía, y ella habitó entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado para reconocer a Jericó.
Los emisarios que Josué envió, informaron a este de la actitud de Rahab. Cuando el momento llego, Josué honro la palabra dada por sus representantes y envió sus hombres a salvar la casa de Rahab.Esa promesa del Señor de dar salvación a nuestros seres queridos se mantiene hoy en pie. Es la sangre del Cordero que nosotros como creyentes aplicamos sobre nuestros seres queridos que aun no son salvos, la que los protege, Rahab puso el cordel rojo atado a su ventana, yo pongo la sangre del cordero sobre mis seres queridos.
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